Desde la historia hasta sus diferentes tipos: todo lo que necesitas saber sobre los préstamos

By: Alicia Pousa

Los prestamos están muy ligados al desarrollo de la banca y de la economía del mundo y juegan un importante papel, tanto en las finanzas personales como en la de diferentes naciones, puesto que, sin ellos, la gran mayoría de la gente no podría acceder a bienes como los inmuebles, automóviles, entre otras cosas que son difíciles de comprar y pagar de una vez. Aquí te diremos qué son los préstamos, su historia y todo lo que necesitas saber sobre ellos.

Qué es un préstamo

Entendemos por préstamos a una operación en la cual una persona o entidad financiera (prestamista) otorga, a través de un contrato o acuerdo entre las partes involucradas, un activo que, por lo general, suele ser una cantidad determinada de dinero; esto a cambio de un interés. Es una operación financiera de prestación única, pero de contratación múltiple porque se puede cancelar en cuotas; asimismo, la devolución o amortización paulatina del préstamo se realiza según el contrato firmado, en lo que respecta a duración para cancelar la totalidad de la deuda más los intereses.

Los préstamos a lo largo de la historia

Los préstamos se han vuelto cotidianos en la vida diaria de la mayoría de las sociedades y es la esencia de las entidades financieras; sin embargo, este ha evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad y ha sido un punto clave para el desarrollo del comercio y la economía de los países. Más abajo se puede ver cómo estos se iniciaron y cómo han cambiado en las diferentes etapas de la historia.

  1. Mesopotamia, origen de los bancos y de los préstamos

Un dato curioso a considerar en el tema financiero es que antes que el dinero, existieron los bancos, y el primer prototipo de banco que se conoce surgió en Mesopotamia, en el año 2000 a.C, donde los comerciantes prestaban granos a los agricultores y mercaderes de Fenicia, Asiria y Babilonia. En esta época, la contabilidad de las operaciones se registraba en unas tablillas de barro ubicadas en templos y palacios, que eran los lugares más seguros para resguardar la mercancía. Los depósitos que se custodiaban aquí se encontraban inactivos y no generaban ganancias.

  1. India y Babilonia, normas para los intereses de los préstamos

Además de Mesopotamia, se tienen indicios de que el Rey, Hammurapi de Babilonia, estableció, en su código normativo del siglo XVIII a.C., el primer código normativo para las tasas de interés de los préstamos, en cual se determinaba que el préstamo para el trigo no debía sobrepasar el 30%; mientras que la tasa de interés de la plata era del 20%; igualmente, en la India, en el siglo XXIV a.C, aparecen los primeros cánones del Manú, con unas leyes de piedad; en una de ellas se indica que no es  deseable que el interés de un préstamo supere el 24%.

  1. Antiguo Egipto, almacenes estatales como bancos

Hace unos 5.000 años atrás, las cosechas en Egipto eran centralizadas en almacenes que pertenecían al Estado, los cuales eran como una especie de entidades bancarias en las que podían retirarse los lotes de granos a cambio de órdenes escritas del depositante, las cuales, posteriormente, se usaban para pagar deudas o impuestos. En este periodo de la historia, las semillas y especies, así como el ganado, eran usados como moneda de trueque; no obstante, más adelante se comenzó a utilizar el oro, la plata y el cobre como medio de pago.

  1. Grecia y Roma, prestamistas pioneros

Como dijimos anteriormente, el trueque era el medio de intercambio mayoritario en el comercio y, de cierta manera, era la forma como se podía acceder a los recursos que no se disponía en el momento; no obstante, la ambición cada vez más creciente de los mercaderes y exploradores de Grecia, y sus deseos por crecer, conllevaron a que los helenos, en el periodo pre-clásico, otorgarán los primeros préstamos con intereses, los cuales ya habían sido probados por los fenicios con bastante éxito. Este sistema de préstamos fue, en parte, responsable del gran florecimiento de la cultura clásica que tanto admiramos hoy en día, puesto que redujo las limitaciones económicas que tenía la sociedad de aquella época que era muy autosuficiente. Los romanos tardaron unos siglos más que los griegos en adoptar los préstamos como una forma de crecimiento económico, puesto que se preocuparon más por definir tasas de interés justas y esto resultó en el inicio de un sistema bancario que era administrado por funcionarios, quienes, además de otorgar préstamos, aceptaban depósitos y órdenes de pago, entre otras transacciones.

  1. Cristianismo y la falta de liquidez

Con la llegada del cristianismo, el mundo comienza a cambiar en materia de economía y finanzas, debido a que la concepción de la riqueza como medio y fin deseable; así como la idea de progreso de la época clásica, fue sustituida por la censura moral de usura, lo que llevó a que se experimentarán varios siglos de decadencia, donde se produjeron retrasos desde el punto de vista cultural y económico. Esta decadencia se inició en el año 325 d.C con el emperador romano Constantino I, quien convocó al Primer Concilio Ecuménico en Nicea, y una de sus determinaciones fue la de prohibir a los sacerdotes que participaran de los asuntos relacionados con préstamos; esta prohibición se fue expandiendo hacia la población en general y los que cobraban intereses más allá de 1% eran señalados de usureros, expulsados de las ciudades y se les prohibía ser velados como cristianos. Además de ellos, los islámicos también vetaban, dentro de su sociedad, los préstamos con intereses.

  1. Los judíos, los prestamistas del mundo

Ante todas las restricciones que imponía el cristianismo y el islamismo, en cuanto a los préstamos y la actividad bancaria, los judíos eran, en ese entonces, los únicos banqueros del mundo, debido a que su religión no les imponía restricciones en este tema; razón por la cual pudieron convertir el préstamo en un negocio. La gran mayoría de los judíos se dedicaban al comercio ante todas las limitaciones que les imponían para realizar cualquier otra actividad económica y gran parte de los oficios los tenían vetados, y el área bancaría era un terreno fértil en el cual se movían como peces en el agua.

  1. Europa, préstamos prohibidos solo para algunos

Si bien el cristianismo luchaba con todas sus fuerzas contra los préstamos y el sistema financiero, sus líderes no tomaban distancia de la banca; de hecho, en la ciudad italiana de Lombardía existía el crédito lombardo en el que se prestaba dinero o valores a cambio de un título de propiedad; además, las familias ricas poseían bancos emergentes que lograban operar pasando por alto las prohibiciones de la iglesia; de esta manera, siguiendo el ejemplo de los italianos, en el siglo XV surgen las primeras entidades bancarias en España y Alemania.

Italia, el origen de los préstamos de consumo

Además de los judíos, que eran los únicos que otorgaban préstamos de consumo a cambio de altos intereses, en Italia surgió en la segunda mitad del siglo XV, una modalidad de préstamos, ideado por los frailes franciscanos con el objetivo de aliviar la carga de los campesinos, que eran conocidos como Montes de Piedad y que consistían en prestar pequeñas cantidades de dinero en metálico, con garantía de prenda y sin intereses.

Descubrimiento de América, los préstamos florecen de nuevo

Ya a finales del siglo XV, Cristóbal Colón logra llegar a América, expedición que pudo realizar gracias a un préstamo que los Reyes Católicos le otorgaron, lo que puso en evidencia la necesidad de contar con este tipo de sistemas para financiar las grandes empresas; además, la riqueza obtenida de esta expedición supuso un paso muy importante para la historia de Europa y el progreso de este continente, lo que trajo un cambio de mentalidad en cuanto a los sistemas financieros.

La Reforma Protestante, un cambio de mentalidad

Además del Descubrimiento de América, la Reforma Protestante de Martín Lutero significó una reducción de la influencia de la iglesia Católica Romana en el mundo occidental, lo que conllevó a un cambio de mentalidad y el fin de las restricciones financieras. Sumado a esto, durante esta época se experimentó una fuerte caída en las tasas de interés clave, que eran las que determinaban el costo del dinero del Estado; lo cual impulsó a que los préstamos resurgieran nuevamente, comenzando en Holanda y luego en Inglaterra; es así como se inicia un cambio de leyes, el fin de las prohibiciones y los techos de interés, lo que significó el inició del sistema bancario europeo.

Surgimiento de la banca y los préstamos de hoy en día

Ya para los siglos XVII y XIX la banca y el sistema de préstamos se desarrolló de forma muy rápida hasta formarse como el que conocemos actualmente. En este periodo, surgieron los bancos centrales como una figura reguladora y ya no como un simple depósito de oro; igualmente, aparecieron actividades bancarias como los depósitos, el cambio de divisas y diversos tipos de préstamos.

Innovaciones del siglo XX y XXI

Entre 1901 y el 2000 el surgimiento de las telecomunicaciones y la informática cambiaron por completo el sistema bancario, el cual han experimentado un crecimiento vertiginoso, primero en la década de los 80 con la banca telefónica y luego en los años 90 con la llegada del internet y la digitalización del dinero. En este lapso de tiempo, muchas cosas han surgido y permanecido, tales como las tarjetas de crédito, los cajeros automáticos y la banca online que permite tener préstamos en línea y de manera rápida. Más allá de la evolución histórica de las finanzas y la banca, la figura del préstamo tiene una importancia trascendental para la economía y el progreso de las sociedades; por ello, es importante conocer cada elemento e implicación que tengan.

La historia del crédito y los préstamos en México

México también tiene un largo historial financiero; puesto que, ya para la época prehispánica, existía la figura del préstamo a través del trueque, con el cual sobrevivían los mercaderes y artesanos;  además, se utilizaba el pago en trabajo agrícola que era esencial para la economía En el periodo colonial aparece en la nación azteca el peso como moneda de cambio, lo que dio inicio a las primeras instituciones de crédito prendario como Monte de Piedad de Animas, que en la actualidad se denomina Nacional Monte de Piedad; no obstante, la iglesia era la única autorizada para dar créditos hasta que, en el año 1782, se crea el Banco Nacional de San Carlos con el fin de fomentar el comercio y el crecimiento económico. Dos años después se crea el Banco de Avío de Minas, antecedente del Banco de México y para el año 1830 se establece un sistema monetario y bancario más adecuado a la realidad del país. En esta época, también surgió el Banco de Londres y luego el Banco Nacional Mexicano, de capital francés. Para dar un freno a esta desmedida creación de entidades bancarias, se promulga el Código de Comercio y nace el Banco Nacional Mexicano como la única institución autorizada para emitir billetes. Sumado a esto, 1897 se crea la Ley General de Instituciones de Crédito con la intensión de organizar el sistema financiero y establecer reglas que dan el inicio al sistema financiero mexicano que conocemos hoy en día y que es regulado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Aspectos más importantes de un préstamo

Más allá de su historia, hay elementos fundamentales que encierra el concepto de préstamo y que es necesario tener claros para entenderlos, ya sea si se trabaja con ellos o se necesita pedir uno. – Capital principal: es la cantidad total de dinero que se ha prestado y sobre la cual se tendrá que cancelar un interés, de acuerdo con la cantidad de cuotas y el riesgo que representa la persona que solicita dicho préstamo. – Interés: se trata del costo financiero del préstamo; es el costo que hay que pagar por el uso de dinero ajeno durante un tiempo determinado y se determina según un porcentaje del préstamo principal. – Cuota: son los pagos que se cancelan por la devolución del préstamo, que constituye la cantidad principal fraccionada, más el interés. – Plazo: se refiere al tiempo que se da para la utilización del préstamo; este se extiende desde el inicio del contrato hasta el pago de la última cuota. – Prestamista: es la persona o entidad que otorga el dinero que debe devolverse, más los intereses – Prestatario: es la persona que pide y a la que se le da el dinero, y que tiene que devolver siguiendo lo establecido en el acuerdo y pagando intereses.

Tipos de préstamos que encontramos

Un punto importante a tener en cuenta cuando hablamos de préstamos es el de los tipos de préstamos que podemos encontrar, entre los cuales encontramos: – Préstamos personales: suelen utilizarse para financiar cosas concretas que se necesiten en un momento determinado y que no requieran de una inversión demasiado grande, como pueden ser una boda, un viaje o alguna reparación en el hogar. – Préstamos de consumo: estos permiten adquirir bienes de consumo que sean de larga duración como una moto, un automóvil o un electrodoméstico. – Préstamos educacionales: este tipo de préstamos son muy usados en países como el Reino Unido y Estados Unidos, pero cada vez están más globalizados; se usa para financiar todo lo que se relaciona con estudios como matrículas universitarias, postgrados, viajes al extranjero; por lo general, tienen un interés más bajo que los préstamos personales. – Préstamos hipotecarios: este es, esencialmente, el que se usa cuando se desea adquirir una vivienda; una de sus características es que, aparte de la garantía personal, también admite una garantía real, que es la hipoteca de un inmueble y, en caso de que el préstamo no se devuelva, la entidad financiera pasa a ser la propietaria de la vivienda. En algunas partes, estos préstamos también son solicitados para financiar un negocio. El tipo de interés que se tiene que pagar en este tipo de préstamos suele ser más bajos que los de los otros tipos; es importante considerar cuando se solicita, que la cantidad prestada no supere el 80% del valor real de la vivienda que se pone como aval. – Préstamos de empresas: estos son usado por las compañías para sus gastos propios como pagar a sus proveedores, expandir su negocio, invertir en activos fijos. De acuerdo con el tamaño de cada compañía, estos préstamos pueden clasificarse en empresas grandes, medianas, pequeñas y microempresas.

Diferencia entre un préstamo y un crédito

Aunque comparten similitudes, un crédito y un préstamo tienen sus diferencias. Mientras que, en el crédito, el banco otorga al cliente una cuenta para que este acceda a la cantidad de dinero que necesite, e irlo pagando periódicamente con los gastos e intereses añadidos por la institución; en el préstamo, el banco asigna una cantidad fija al deudor, la cual debe devolverse, junto con los intereses, en un tiempo predeterminado; por lo general es un plazo a mediano o largo plazo que se amortiza en cuotas periódicas, según la persona vaya pagando. Lo que une al crédito y al préstamo es que es un dinero que presta una institución financiera para que sea reintegrado en un tiempo determinado y junto con unos intereses.

Préstamos online

El mundo digital de hoy en día ha abierto las puertas a la obtención de préstamos rápidos por medio de la internet, que son confiables y muy fáciles de obtener, solo se deben seguir sencillos pasos como: llenar una aplicación en línea, enviar la documentación a través de la internet o correo electrónico, recibir una llamada de verificación por parte de la entidad bancaria y, de esta manera, puedes recibir tu dinero, incluso en menos de 24 horas. Tener conocimiento de lo que es un préstamo, su historia y los aspectos más importantes que encierra, es una forma de enriquecer la cultura financiera, lo que puede ayudar a tomar decisiones más acertadas y beneficiosas para las finanzas personales. Historia de los préstamos

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